Formación Mujer Arquetípica
13 Abril, 2017
 

La Sombrerera, nace un nuevo Arquetipo

 

 

La re evolución del ciclo menstrual

Entrar en el caos personal para encontrar la estabilidad y así definir desde donde hacemos las cosas.
Reconocer esos instantes de locura y a la misma vez de claridad y determinación en escoger un camino o una opción, sabiendo que aunque en principio sea algo que solo comprendes tú, hay una voz firme y segura que te empuja a seguir tu intuición y decisión.

La sombrerera por Rous Baltrons, nace un nuevo Arquetipo que reconocer y transitar.

¿Eres capaz de detectar esos momentos de Sombrerera en tu Vida?

Feliz viaje. Feliz re evolución.

 

Bienvenida a la revolución de ciclo menstrual.

Entre lo sagrado y lo corriente, lo sabido y lo que hay por saber, la realidad y la utopía, danzamos
las Mujeres en un sinfín de emociones que no siempre son aceptadas por la sociedad actual ni hacen
que nuestras relaciones sean de Paz, bienestar y con el tan deseado equilibrio.

Incluso nosotras mismas llegamos a profanar tan preciado bien de la naturaleza con malestares,
luchas constantes y reiteradas terapias que parece que dejen de hacer efecto en el mismo momento
que llegamos a casa.

El ciclo menstrual ha sido motivo de controversias, debates, combates, masacres, dolor, mucho
dolor y silencio.

Ahora, y recuperando la sabiduría de nuestras ancestras, el misterio del sagrado femenino y tratando
de volver a la escucha consciente de nuestro cuerpo de Mujer, todo parece tener otro color.

Rojo. El color es Rojo.

Como las brasas de un Fuego que ha ardido durante centurias y el aire de los nuevos tiempos avivan
la llama olvidada pero latente. Una verdad que renace y parece que todo, de repente, es nuevo.

Su olor, sus tonos, la textura e incluso el sabor lo empezamos a amar y a honrar, a hablar libremente
del Soy Mujer y soy fuerte, vulnerable, emocional e intuitiva.

Entonces, empezando a transitar por el espiral de nuestras Vidas, clasificamos nuestras fases lunares
en cuatro, los ritmos de la Tierra en cuatro, las direcciones y los elementos, en cuatro.

Y así y como no, buscamos Arquetipos Femeninos que pongan nombre, forma y energía a cada uno
de los momentos sagrados de nuestro ciclo.

Hoy en día somos Doncellas, Madres, Hechiceras y Brujas y nos vamos situando y sintiendo
cómodas en cada una de estas energías que nos rigen durante el mes, el año y la Vida entera.

Doncella: Fase pre-ovulatoria. Primavera. Aire. Este. Mujer extrovertida, guerrera, en expansión.
Adolescencia.

Madre: Fase ovulatoria. Verano. Fuego. Sur. Mujer creadora, cuidadora y nutricia. Adulta.

Hechicera: Fase pre-menstrual. Otoño. Agua. Oeste. Mujer intuitiva que se conoce, seductora.
Madurez.

Bruja: Fase menstrual. Invierno. Tierra. Norte. Mujer sabia, sin miedo a las sombras. Vejez.

Así somos todas, solo es necesario saberlo para no ir en contra del flujo natural de nuestra vida,
viviendo con plenitud el ciclo de vida, muerte y renacimiento constante por el que transitamos
siempre, y a veces, con los ojos vendados.

Pero hay algo que se nos pasó por alto cuando decidimos acomodarnos en los patrones en los que
nuevamente estamos encasilladas.

Yo siento esos cuatro Arquetipos en mí y algunos más, bastantes más... La Puta, la Curandera, la
Salvaje, la Dulce.. Que aún y teniendo sus propias representaciones e iconografías, los podemos
situar o relacionar con los cuatro principales , y muchos más, que seguro que cada una de vosotras
sentís pero tal vez no situáis. Está bien. Tampoco es cuestión de entrar en el autoanálisis paranoico
de cada instante de tu vida, para eso, y en ese caso, ya estoy yo, que con toda la devoción al Cuerpo
de Mujer que habito y los cientos de Cuerpos que veo desvitalizados por falta de aceptación de la
ciclicidad y la dificultad de encontrar el equilibrio, he sido empujada a investigar más
profundamente en ciertos momentos de nuestro ciclo, un Arquetipo que viene constantemente a
traerte la libertad, el margen de error, el derecho a la pataleta y el salto al vacío.

Fíjate si es constante y potente que ni siquera la detectas como una energía a la que vale la pena
ponerle atención y forma, ya que es tan reincidente que realmente eres capaz de pensar que así eres
tú, siempre queriendo cambios y más cambios aunque insegura en hacerlos, en lanzarte, en creer en
ti, así que, ¿Para qué vas a lanzarte si ya piensas que te vas a arrepentir o que vas a perder más que
no ganar? Eso es solo porque no conoces realmente las energías y desequilibrios de tu ciclo
menstrual y han sido tantas las veces que has actuado por impulsos y no ha salido como esperabas,
que es mejor que te trabajes para aceptar, rendirte y reflexionar antes de actuar.

Eso está muy bien.

Pero una cosa son los impulsos y otra es la intuición, aquello que sabes sin haber pasado por tu
mente que debe ser así, que lo necesitas así, que es el momento.

Pero estamos tan lejos de la intuición por falta de práctica y escucha a nuestro Cuerpo que
seguramente cuando Ella aparece en tu Vida, la inhibes y no la escuchas porque te da miedo volver
a equivocarte como tantas veces que te has dejado llevar por las emociones y obviamente, no ha
funcionado.

Cuando estamos emocionales y las conversaciones y reacciones van a ser basadas en nuestras
emociones, como dice una de mis grandes maestras, retírate, no sacaremos nada en claro al actuar
desde un lugar que solo es real para nosotras y en el que estamos dispuestas a vomitar todas
nuestras necesidades a modo de obligación hacia el resto del mundo dándoles la responsabilidad de
ser ellos quienes solucionen nuestros caos y necesidades. Puede que estés pre- menstrual y tengas la
enorme necesidad de ser escuchada, comprendida y reafirmada porque sabes que lo que ves y lo que
sientes es correcto, y puede y sólo puede, que lo sea, pero desde ese espacio emocional vas a ser
incapaz de transmitirlo con Paz y dando la posibilidad de comprender que talvez solo sea tu
percepción por estar en un momento de tu ciclo donde deseas cambios, movimientos pero no estás
lo suficientemente centrada como para hacerlos tú y necesitas que los demás te animen y te den la
razón.

No es lo que haces, es como lo haces.

No es lo que dices, es como lo dices lo que te va a definir como Mujer y como persona.

Habiendo observado y experimentado reiteradas veces estas situaciones en mi misma y viéndolas
constantemente en las Mujeres de mi alrededor que acompaño en un tramo de sus caminos, he de
decir que sí hay un momento en el que eres capaz de detectar esos estados y saber que tal vez debes
descansar, o encontrarte con amigas con las que hablar desde espacios más sagrados y compartiendo
nuestras fluctuaciones sin juzgar fuera, sin juzgar dentro.

Entonces nos damos cuenta de que esos momentos siguen apareciendo y que hay algunos que no
son emocionales y sí vitales, necesarios para nuestro crecimiento y el de todo aquel que nos rodea,
como Mujeres intuitivas y a la vez terrenales y con unos fuertes cimientos (conocimiento de nuestro
Cuerpo físico y sus ritmos).

Esos momentos están más presentes de lo que creemos o detectamos y es entonces cuando te puedes
dejar llevar por Ella, por la que viene de las estrellas, trayendo destellos de luces y sombras para
acompañarnos en los cambios que sentimos profundamente que debemos hacer y que además no
nos da miedo, pero sí podemos llegar a sentir culpa y de nuevo, no actuamos.

Por eso hay que conocerla, por eso hay que transitarla a modo experiencial y así, empezar a
detectarla, amarla y darle la mano.

Viene con su sombrero de copa, una chistera que cuando se la quita a modo de reverencia ante ti, se
desdobla el mundo, las oportunidades y nos trae ese toque de locura que todo lo cura.

Ya está aquí. Ha sido rescatada del baúl de los secretos de los misterios femeninos, ha sido
rescatada del archivo “no tocar”, desciende del Universo, solemne y centrada.

Ella es La Sombrerera.

 

La Sombrerera es la decisión firme, el sentir profundo y la acción sin límite.

Al ser regida por las estrellas, nos trae la magia existente en nuestras vidas que sucede cuando
tomamos decisiones acertadas. Sus destellos estelares de luces y sombras nos muestran la dualidad
presente en todos los seres, momentos y situaciones.

Sus sombras nos empujan a las decisiones no aplazables y sus luces nos muestran el camino con
claridad, disolviendo el miedo residual (no real) que se esconde en nuestras memorias, creencias y
educación.

Es la acción rápida, la nobleza de nuestros actos para vivir en la verdad de lo que deseamos ser, y
eso conlleva decisiones y movimientos que no siempre serán aceptados por nuestro entorno, pero su
diligencia, dulzura y a la vez determinación, harán que acertemos al mover la ficha correcta para ir
encajando el puzzle de nuestra existencia.

Representa la Mujer que se trabaja para ser cada día mejor que ella misma, que se conoce y no se
rinde. La que, una vez ha conquistado sus miedos (sin estar exenta de ellos) es capaz de hacer
escuchar su voz y no depender de la aprobación ajena para dar pasos hacia sus deseos, que por muy
descabellados que parezcan al principio, siempre son para un bien común.

Ella es la representación de la NO CULPA y de LA RESPONSABILIDAD de tus actos.

¿Cuando podemos decir que estamos transitando por La Sombrerera?

Cuando lo que vas a hacer supone un reto pero no te angustia, más bien te motiva, pero como todo
Arquetipo y como todo en esta vida, su parte oscura se va a hacer presente junto con Ella y las
oportunidades que te trae.

La tristeza, la culpa y la doble moral se despertarán en ti cuando aparezca y te empuje a los cambios
necesarios y vitales.

Vamos a exponer algunos casos resumidos:

 

1er caso:

Llevas muchos años con tu pareja y la relación no ha sido muy cuidada a diario, os habéis
acomodado y la rutina es siempre la invitada de vuestro hogar.

Como seres humanos tenemos necesidades vitales de agua, luz y alimento, de igual manera una
relación forjada entre dos seres humanos tiene que ser regada, alimentada y bien iluminada para que
siga creciendo.

Eso ya no sucede entre vosotros, pero hay algo que aparentemente eclipsa esas necesidades y que
hoy en día buscamos a raíz de tanto estrés y competencia: la comodidad y la aparente tranquilidad.

Pero un día, de repente, sientes atracción por otra persona, alguien que te motiva y te hace sentir
ganas de romper la rutina, volver a sentir el bombeo de tu corazón y despierta tu energía sexual.

Aparece la culpa, la pena hacia tu compañero por tu necesidad de tener otras relaciones, la tristeza
por no hacer daño, por la posibilidad de mandarlo todo a la mierda.

Aquí confluye tu vida, con tus ciclos y los Arquetipos.

Puede que las discusiones y la distancia crezcan entre vosotros porque tu ya tienes otro foco de
atención y aunque te esté estresando mucho, el deseo y la pasión que se han encendido en ti siguen
haciendo que te sientas viva, renovada y con ganas de seguir adelante.

¿Cuando decidir dar “el paso” o no darlo? ¿Es real lo que sientes o es una vía de escape?

Estas necesidades imperiosas de romper con todo y lanzarte, normalmente suceden en las fases de
Doncella y Hechicera (pre-ovulación y pre-menstruación respectivamente) por ser los dos
Arquetipos activos de nuestro ciclo.

Si tu no te conoces y no conoces tus emociones y jamás has reparado en ellas, es probable que te
dejes llevar por sus desequilibrios tales como la euforia, la rabia o el egocentrismo.

Entonces entendemos que, si esa tercera persona aparece en alguna de estas dos fases y tu situación
conyugal no es la deseada, probablemente viertas en ella tus expectativas de una relación mejor,
más viva, activa y productiva, rechazando lo que tú has creado con tu pareja a partes iguales de
responsabilidad.

Si te dejas llevar por esos impulsos, lo más probable es que en poco tiempo te arrepientas, que no
salga bien y que con quién fue tu pareja sólo quede rencor por su parte, desconfianza y la
destrucción absoluta de cualquier posible relación con él. Caerás en la culpa, el dolor desgarrador y
la tristeza.

O bien, sientes profundamente el deseo irrefrenable de compartir experiencias con esa tercera
persona que ha aparecido en tu Vida, hablas con tu pareja y le propones cambios entre vosotros
mientras sigues reflexionando y observando de dónde nace esa necesidad de cambio, te observas
también a ti en las fases activas de tu ciclo y aunque no le das muchas vueltas a nivel mental y
sigues conectada a los ciclos y ritmos de tu Cuerpo, tratando de mejorar tu relación de pareja y no
dejándote llevar por impulsos que has detectado que son propios de los desequilibrios antes
mencionados, sigues con la necesidad de lanzarte a vivir esa aventura nueva y excitante.

1. Te lanzas. Te das cuenta que no es lo que buscabas, vuelves con tu pareja y le cuentas tus
necesidades, tus descubrimientos y sorprendentemente él te escucha, siente la necesidad de
poner atención a la relación y cuidaros más. A su vez, tu energía está renovada, tu
sexualidad despierta y tienes claro con quién quieres vivirla y compartirla. Todo se recoloca
gracias a un acontecimiento que comunmente se tacha de infidelidad y a veces (cuando es
realmente necesario) es el movimiento de la ficha perfecta para que todo encaje.

2. Te lanzas. Es lo que necesitabas. Todo encaja perfectamente y la relación con tu ya ex-pareja
recupera un espacio de amistad y cariño eterno por el tiempo vivido juntos.
Este es uno de los casos más clásicos que se puede exponer pero que está a la orden del día y hace
perder años a las parejas que ya no se motivan para seguir creciendo juntos por la culpa a abandonar
o por el miedo a ser abandonados.

Este mismo caso, obviamente podría exponerse en relación al Hombre y que suceda la misma
situación a la inversa pero eso ya es otra historia y nada tiene que ver con las enormes fluctuaciones
que tenemos las Mujeres por el hecho de ser cíclicas y con necesidades más imperiosas y
determinantes. Por eso es importante observarse y saber si estás o no en tu centro para decidir dar
ese paso que, sea cual sea el resultado, sentirás que has hecho lo que tenías que hacer.

Otro caso de culpa que La Sombrerera nos empuja a transitar puede ser respecto al trabajo.


2º caso:

Tu familia te ha ayudado siempre en todo lo que has requerido, a cubierto tus necesidades
económicas cuando no tenías dinero (ayudándote a pagar la hipoteca, el colegio de los niños...)
Encuentras un trabajo muy bien remunerado, has sido recomendada por algún amigo cercano que ha
confiado en tus posibilidades y te dan el trabajo.

Empiezas feliz, pero pronto te das cuenta de que no te llena, que tu mundo interior va creciendo y
que ese trabajo no acompaña tus ritmos y no cubre tus necesidades “emocionales”. Quieres dejarlo.
Pero sientes que es imposible. Han confiado en ti, tu familia está feliz de verte estable y resolviendo
tus necesidades económicas, tu amigo te recomendó y no puedes defraudar a nadie.

1. En un impulso de rabia y agobio (Fase Doncella o Hechicera) decides dar el paso de dejarlo.
Te enfrentas con todo tu entorno tratando de que te entiendan desde tus emociones no
controladas. Te da miedo pero igualmente lo haces.

Tu familia y tus amistades se quedan perplejas y no entienden nada, cosa que te enciende
aún más al tratar de imponer tus necesidades y no ser comprendida.
Dejas el trabajo de mala manera sintiendo culpa y malestar. El miedo te causa inseguridad
hacia el futuro y de nuevo estás en un bucle sin salida.

2. Te das cuenta de que a pesar de estar en tu centro, dar lo mejor de ti en el trabajo y
observando tus fases para comprender tus emociones imperantes, sigues necesitando dejar el
trabajo.

Lo expones de manera diplomática y segura, desde un espacio inquebrantable de claridad.
La culpa que sientes sabes que es por lo que esperan los demás de ti y eso no te va a detener
porque no hay miedo, hay seguridad en la integridad de tu decisión.

La culpa se va disolviendo y una vez dejas el trabajo empiezan a aparecer oportunidades
alineadas con tus necesidades.

Te has dejado llevar por La Sombrerera.

Te comprenden, aplauden tu decisión de valentía y te despides con total elegancia,
agradecida y dejando un buen sabor de boca a tus jefes y compañeros.

Puedes ver en estos dos casos expuestos que, una vez más, no es lo que haces si no desde donde lo
haces lo que te define y te proyecta en este mundo.

La Sombrerera es reincidente en los espacios de tu Vida donde algo no está alineado con tu razón de
existir y sus apariciones son muy claras y a la vez susceptibles a ser confundidas con impulsos que
nada tienen que ver con tu Verdad.

Compleja pero determinante, todo depende del grado en que te impliques en conocerte y saber
desde donde actúas.

Esos momentos claves, son tus momentos de Sombrerera.

¿La reconoces? ¿Sabes detectar si es Ella quien viene a buscarte? ¿Has encontrado ya los momentos
de Sombrerera en tu Vida?

Como podrás observar, hagas lo que hagas desde La Sombrerera, no acarrea culpa ni miedo, tanto si
sale bien , vuelves con tu pareja después de haber vivido una aventura paralela necesaria y él lo
comprende y se aviva la relación, como si finalmente decides volver con tu pareja y él ya no está
dispuesto a empezar de nuevo, tu corazón está en Paz, sabes que has hecho lo que tenías que hacer y
como mucho puedes sentir compasión si has herido a alguien, pero no pena o culpa. Recuerda que
cada uno es responsable de sus emociones y de su trabajo interior.

Si hay dolor, drama y discusión, ten claro que no es Ella quien te ha empujado al cambio.LA RESPONSABILIDAD de tus actos.

¿A quién va dirigido?

Por la fuerte connotación de cambio de este nuevo y, a nivel de prácticas, poco reconocido
Arquetipo, los encuentros sólo son accesibles a aquellas Mujeres que han realizado la Formación
Mujer Arquetípica o hayan transitado por todas las celebraciones de Solsticios y Equinoccios en La
Casa de Madera.

La práctica en grupo.

En estas prácticas vamos a llegar a nuestras zonas de caos a través de la música, más de 40 minutos
de movimiento desde tus pies hasta la punta de los dedos de tus manos. Te llevaré por un viaje con
los ritmos de la Tierra y así podrás enraizarte antes de elevarte, pasando por esa zona de caos que
todos los seres llevamos dentro y mucho más las Mujeres por motivos de represión, de “la niña
buena”, de lo que se esperaba de nosotras cuando nacimos Mujeres en un mundo gobernado por
Hombres con la energía masculina mal dirigida, descolocada y desproporcionada, cuando
reprimimos necesidades vitales, cuando quisimos gritar y no pudimos, cuando queremos empezar a
vivir desde el desbloqueo para que todo fluya a través de nosotras como ríos de agua curativas que
somos y nunca tuvimos que dejar de ser.

Las prácticas serán fuertes a nivel físico, reparadoras a nivel emocional y un bálsamo para las
Mujeres, que como yo, algún día llegaron a pensar que no encajaban en este mundo, ni en el
sistema, ni con sus gentes.

Todo es cuestión de volver a encontrar el centro sin perder ese toque de locura que todo lo cura y
para ello debes volver a despertar el caos y vivirlo intensamente, experiencia que nos dará una
sensación certera de que cuando todo se mueve dentro y sale fuera nos da alivio y serenidad y ese
espacio que queda dentro se empieza a preparar para ser llenado, ahora sí, de lo que tú quieras
volver a Crear.

Como siempre y como en todos los encuentros que recibo a las Mujeres en mi hogar, estas prácticas
se llevarán a cabo en un espacio íntimo y protegido, vigilado y acompañado.
Maravillosa y chispeante Sombrerera, bienvenida a nuestras Vidas.

 
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