El Cuerpo como instrumento de Poder
27 septiembre, 2021
Tú, como todas, buscas el mismo Milagro.
Milagro porque parece inalcanzable, pero como la vida es mucho más de lo que ves, a lo que te dedicas, tus miedos, tus limitaciones, la rutina...mucho más que eso, mucho más que la alegría pasajera de un solo momento... el Milagro sucede cuando te reconoces, y llega de golpe.
El Abrazo de la Devoción.
Un buen día te envuelve, te rodea con sus enormes brazos y por fin respiras.Una gran-diosa Madre, tibia, fértil, amorosa y absoluta te abraza, te recuerda que tú lo eres Todo, que ya eres completa, que mereces todo el cuidado y la entrega.Te mece, te canta, te hace el Amor en cada acto que se dedica y te dedica, ese es el abrazo de la devoción, el que nace de quién no espera nada porque ya todo lo tiene.Por mucho que nos cueste entender, la Mujer es quien da ese abrazo, quien le recuerda al Hombre que un día albergó en su Útero, que está seguro fuera del cuerpo de la Madre porque sus brazos siguen con ese abrazo eterno de quién le sostiene sin ahogar, que solo estuvo de ahí de paso y que jamás tuvo la posesión del cuerpo que lo formó.
Cuando la Mujer transite por todas sus Lunas con orgullo,conciencia y plenitud, cuando el Hombre dé espacio para que se vuelva a crear la Gran Madre en todas nosotras... cuando nosotras mismas nos demos ese espacio...
Cuando la Madre vuelva a apoyarse en los consejos de la Madre primera, la Madre sin aditivos, de la Madre no profanada, perforada, taladrada...
Cuando la Mujer descanse sobre sí misma, encuentre en ella un lugar aún puro donde apoyarse y crecerse, que no haya sido modificado por la mano del hombre, un lugar sagrado que solo la Madre sabe guardar con recelo para mantener la Sabiduría de la que ha sido dotada para cuidar...
Cuando la Mujer se vuelva a sentir Absoluta, capaz, libre y decidida, entonces sentirá y sabrá dar sin someterse, sin imitar, sin querer ser lo que nunca fue o decir lo que no salga de su más alta visión.
Ahí nacerá el Abrazo de la Devoción.
Nos despertaremos, miraremos a nuestro alrededor y seremos conscientes de donde siempre hemos estado durmiendo y quién nos ha sostenido sin pedirnos nunca nada a cambio.
Sentiremos la necesidad de volver a casa, a la Naturaleza, a los brazos de nuestra Madre y lo mejor de todo...la respetaremos.
Veremos los ciclos, las necesidades naturales y salvajes de Hombres y Mujeres, no más lucha... solo nos haremos el Amor.
Y surgirá el Milagro. En ti y en todo.
